¿Hay
vida en universos paralelos?
Alejandro Jenkins,
especialista en física teórica de altas energías en la Universidad
Estatal de Florida, y Gilad Perez, teórico en el Instituto Weizmann
de Ciencia en Israel, han llegado a una asombrosa conclusión sobre
las leyes físicas que podrían existir en otros universos. Nuestras
vidas aquí en la Tierra, y todo lo que vemos y conocemos del
universo que nos rodea, dependen de un conjunto preciso de
condiciones que hace posible que existamos. Por ejemplo, si las
fuerzas fundamentales que moldean la materia en nuestro universo
estuvieran alteradas incluso ligeramente, es posible que los átomos
nunca se hubieran formado, o que el elemento carbono, considerado un
elemento fundamental para la vida como la conocemos, no existiera.
¿Entonces cómo es que existe este equilibrio tan perfecto? Algunos
lo atribuyen a Dios, pero por supuesto, eso está fuera del dominio
de la física.
La
teoría de la "inflación cósmica", desarrollada en la década de los
80 con el fin de resolver ciertos enigmas sobre la estructura del
universo, predice que el nuestro es sólo uno entre incontables
universos que surgen del mismo vacío primigenio. No tenemos un modo
de ver esos otros universos, aunque muchas de las otras predicciones
de la inflación cósmica han sido corroboradas recientemente por
mediciones astrofísicas.
Partiendo de algunas de las ideas
actuales de la comunidad científica sobre la física de altas
energías, es plausible que esos otros universos pudieran tener cada
uno interacciones físicas diferentes. Así que quizás no hay ningún
misterio en que hayamos ocupado el universo en el que las
condiciones son las adecuadas para hacer posible la vida. Por pura
estadística, entre muchísimos universos distintos alguno ha de ser
apto para generar vida. Esto es análogo a cómo, de entre los muchos
planetas de nuestro universo, ocupamos el mundo excepcional donde
las condiciones son adecuadas para la evolución orgánica.
Lo que los teóricos como Jenkins y
Perez hacen es adaptar los cálculos de las fuerzas fundamentales con
el objetivo de predecir los efectos resultantes en posibles
universos alternativos. Algunos de estos resultados son fáciles de
predecir. Por ejemplo, si no existiera la fuerza electromagnética,
no habría átomos ni enlaces químicos. Y sin gravedad, la materia no
se habría fusionado en planetas, estrellas y galaxias.
Lo sorprendente acerca de los
resultados de la labor de estos dos científicos es que han
descubierto condiciones que, aunque son muy distintas a las de
nuestro propio universo, sí podrían permitir, al menos
hipotéticamente, la existencia de vida. El aspecto que tendría esa
vida ya es otra historia.
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